Historia de los europeos en el siglo XV

Nos adentramos en el renovador siglo XV cargado de esperanzas y alentadoras perspectivas, sobre todo para nosotros los hispanos.

Recordemos que los humanos de la época gótica, como las catedrales de ese estilo muy bien reflejan, tenían los ojos puestos “arriba”, en el “más allá”, porque su mundo les ofrecía bien poco: peligros, enfermedades, hambrunas… No es que el humano del siglo XV se liberara de ello pero había la esperanza de un mundo mejor que ya apuntaba.

Se estaba recuperando lentamente de la terrible peste negra, que asoló el siglo XIV, los campos volvían a cultivarse, poco a poco se restablecía el comercio, la población iba aumentando, las costumbres se suavizaban, aflora una burguesía.

La Naturaleza despierta el interés del hombre que empieza a amarla. Se interesa también por la Antigüedad Clásica, el latín y el griego, por Aristóteles (no bien comprendido) y sobre todo Platón y el Neoplatonismo en Italia. También interesan las proporciones clásicas del arte antiguo. Y una reforma religiosa que al principio no tenía nada de herética.

Volviendo al tema del arte antiguo, el de la mesura y proporción, hemos tenido la oportunidad de contemplar, en nuestro viaje de fin de curso a la Toscana (y los que no lo vimos “in situ”, lo vimos en fotos ¡gracias mil!) las muchas perlas que esmaltan esa provincia, como pueden ser Siena o San Giminiano, por ejemplo y también la pequeña y encantadora ciudad de Pienza.

La armonía y las proporciones clásicas de la catedral de Pienza, a pesar de las limitadas dimensiones y de la difícil forma trapezoidal de la plaza, resaltan el edificio de la catedral y la solemnidad de su fachada coronada por un gran frontón triangular con el blasón de los Piccolomini, presidiendo la plaza. Aclaremos que catedral y plaza fueron concebidas y realizadas, entre los años 1459 y 1462, modificando los antiguos espacios, por orden del Papa Pío II, nacido Eneas Silvio Piccolomini, gran humanista y amante del clasicismo.

En conclusión, se mire por donde se mire, el progreso de las artes, de las letras y de la vida, en general, se afianzaba en el siglo XV.

 

Imágenes:  Plaza de Pio II: Duomo y Palacio Piccolomini, Pienza, Bernardo Rossellino (Lilia Maure)

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