Desde los orígenes del Universo a las primeras civilizaciones. Curso monográfico sobre el Judaismo.

Comienzo del cuarto ciclo de Politeia

El curioso humanista que abra este Programa lo verá dividido en cuatro grandes apartados. El primero, de quince lecciones, es de ciencia y lo imparten científicos ilustres y además capaces de divulgarla y hacerla comprensible a los legos en física teórica. El segundo lo componen diez lecciones sobre la historia del judaísmo desde Abraham al Holocausto, tema muy querido por el antiguo y admirado maestro de Politeia, don Luis Suárez Fernández El tercero, las veintiuna lecciones en torno a las primeras grandes civilizaciones de los grandes ríos, el Tigris, el Eúfrates y el Nilo y en general los pueblos de Oriente Próximo, presentados por especialistas de gran sensibilidad para la belleza artística y poética y capacidad para transmitirla. Y por último, las cuatro lecciones de don Diego Gracia, tres de ellas sobre ciencia y medicina en las citadas regiones, como es tradicional, y una última, para la que Politeia guarda una especial expectativa, sobre "El Tiempo y la Historia. La presencia del Pasado", de la cual, conociendo al ponente, científico y filósofo, pensamos obtener, nada menos, que la razón de ser filosófica de la labor de Politeia.
Además se ofrecen el ya el quinto año del Seminario sobre el Cristianismo a la luz del método histórico-crítico dirigido por don Manuel Fraijó. Y por las mañanas los seis cursos de Visitas a Museos y Exposiciones por los profesores Cruz Valdovinos y González Vicario.

Desde aquí vayan los fervorosos agradecimientos a todos nuestro profesores y en especial a los que se han tomado el trabajo de coordinar los temas científicos, la catedrática de biología molecular de la Universidad Autónoma, Jorgina Satrústegui y al Director del Museo Arqueológico, Miguel Ángel Elvira, coordinador de los temas del Próximo Oriente y Egipto.

Nuestro curioso humanista, amante de la sabiduría, en su forma clásica y permanente, de Bien, Verdad y Belleza, en su unidad, con un talante y actitud tirando a la filosofía, le habrán parecido atrayentes, sin duda alguna, las ofertas del Programa y muy dentro de su cuerda y gustos, pero ante las quince lecciones de ciencia se habrá quedado un tanto perplejo por los miles de problemas que inmediatamente se le ofrecen. ¿Cómo combinar el enigma de un punto infinitamente pequeño e infinitamente denso y caliente, que en un momento dado, si es cierta la teoría del Big Bang, explota con una fuerza y velocidad infinitas y se va expandiendo por el espacio-tiempo, disminuyendo gradualmente, con una graduación de miles de millones de años su velocidad y su densidad hasta convertirse en billones de galaxias, una de las cuales, de las más anodinas, tiene un astro, ni grande ni chico, llamado Sol, con un planeta, llamado Tierra, donde se producirá la asombrosa evolución geológica de la propia Tierra, y al cabo de muchísimo más tiempo, contaría con un medio adecuado para el surgir de diminutos seres vivos modificadores de la atmósfera y seguidamente de la diversidad de plantas y vegetales, y después el reino animal, rematado, al menos de momento, por el Homo sapiens, el ser inteligente, con conciencia de sí mismo, el curioso humanista que está pensando?

En esto que el curioso y pensativo humanista se muda y transforma por obra de Merlín, mago amigo encantador y queda vuelto en la inmortal pareja de Don Quijote y Sancho Panza, sin que falte Rocinante. Bien pudiera Don Quijote haberle dicho a su fiel escudero sumido en honda meditación: "Amigo Sancho, metafísico estás". -A lo que Sancho respondiera: "Amo y señor mío, mal me conocéis. No es que esté metafísico porque no coma, cual suele decirse, sino que soy filósofo a mi manera, que así me parió mi madre, y otra cosa no puedo ser." Ocioso será precisar que por boca de Sancho está hablando Politeia.

 

Imagen: fragmento de la Nebulosa del Águila (M16) tomada por el Hubble. NASA

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