Grecia en el mundo antiguo.

En este curso saludamos con enorme satisfacción a la Grecia antigua y su Mundo, saliéndonos ritualmente al encuentro. Un salir al encuentro total y excluyente, en el que también ha participado nuestra voluntad de concentrar la mirada más agudamente en este segundo curso del cuarto ciclo de Historia de las Civilizaciones, en una pequeña fascinante porción de tierra, bastante inútil para los pastos, la ganadería y la agricultura incipiente de aquellos tiempos lejanos. Pueblos, los que constituyen la Grecia antigua, volcados hacia el mar, enlazados en mil abrazos por el amable Egeo, donde Poseidón se une en estrecha, íntima unión con aquellos linajes valerosos, que para sobrevivir han de colonizar las costas de Jonia guerreando, como los argivos o aqueos con el rey Agamenón al frente de una gran coalición, contra pueblos también guerreros capitaneados por Príamo rey de Troya. Dura batalla y larga, donde luchan hombres y dioses repartidos en ambos bandos de la contienda, con los mismos defectos y virtudes, argucias, tretas y debilidades afectivas, de diez años y cincuenta y un días de duración, según la Ilíada. Estamos en el siglo VIII antes de nuestra era cuando ya la dinastía minoica que reinaba en Creta ha desaparecido por los ataques egipcios, y el reino aqueo de Micenas en el Peloponeso, se quiere afianzar.

Dejemos volar la fantasía con mitos y dioses, tan próximos a los grandes héroes, tan próximos a nosotros mismos después de casi tres mil años, como Prometeo, el héroe que compadecido de los infelices mortales, robó el fuego divino para ayudar a los hombres sufrientes de frío y oscuridad nocturna, y padeció por ello un largo y cruel castigo. Los mitos griegos, que eran sin más, verdad real en los tiempos anteriores a Homero, en los tiempos posteriores, hasta hoy mismo, también son verdad, como verdaderos inspiradores de la fantasía literaria y artes plásticas. Épica, teatro trágico, comedia, motivos arquitectónicos, relieves, esculturas exentas, cerámica y pintura de entonces pasan actualizándose a través de la Historia, constituyendo lo mejor del arte occidental más refinado.

La filosofía, la historia del pensamiento, la distinción entre el logos o pensamiento racional y doxa, lo simplemente opinable, la ética, la moral social, la política, la democracia de la que se enorgullece Atenas, encabezando su Liga de ciudades-estado griegas, después de su victoria sobre los persas en las guerras Médicas. Los planteamientos de Sócrates, Platón y Aristóteles. ¿Está la realidad en las Ideas o por el contrario, en las cosas reales del mundo? De Aristóteles parte la Escolástica y todo el pensamiento medieval y aún hoy sigue el diálogo abierto en muchos puntos con estos monstruos de la metafísica y también con las normas de comportamiento particular y social de socráticos, estoicos y epicúreos.

Y por no salirnos del mito, volvamos a Prometeo, que junto con el fuego robado a Zeus trajo a los hombres las Ciencias: la física, la cosmología, la medicina, la técnica, las matemáticas, la geometría, el alfabeto completo con sus vocales que desconocían fenicios y hebreos permitiendo así la transmisión escrita, fiable, del saber.

Al cabo de los ocho siglos, tras la desmembración del imperio de Alejandro, Roma se hizo cargo y difundió el precioso legado griego por todo el occidente europeo. Nuestras raíces europeas sin duda están en Grecia, Jonia, la Magna Grecia, las colonizaciones mediterráneas, coincidiendo con las fenicias. Reconocemos nuestras raíces en Grecia, en la antigua mentalidad ateniense, abierta y nada dogmática, de la Europa actual. Raíces también en el Cristianismo, desde el supuesto de la fe que predicaba Pablo en el Areópago, encuentro que terminó en desencuentro. Eran dos planos distintos: el de la fe y el de la razón.

Todo ello quedará luminosamente expuesto por los admirables maestros que figuran en el Programa, que bajo la seducción irresistible de la antigua Grecia, presentamos la Junta Asesora y el Patronato de esta entidad, derivada, cómo negarlo, de la polis griega.

 

Imagen: detalle del Tetrapilón, Afrodisias, región de Caria, Turquía (Wikimedia Commons)

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